La natalidad en Argentina está en baja y estiman que en 2027
no hará falta recurrir a la ampliación o construcción de nuevos jardines de
infantes para cubrir el 100% de la matrícula.
El último informe elaborado por la ONG Argentinos por la
Educación, titulado “Cobertura actual y proyectada para el jardín de infantes”,
indica que la baja natalidad marcó la caída de la matrícula en el jardín de
infantes en un 12% en los últimos años.
El estudio analiza no solo la evolución de la cobertura,
sino también la matrícula y la oferta educativa en el nivel inicial; además de
las proyecciones demográficas para los próximos años. El mismo estuvo a cargo
de Sebastián Kiguel (Universidad de Illinois), María Sol Alzú y Martín Nistal.
¿Qué dice el informe de Argentinos por la Educación?
“La reducción de la matrícula por la transición demográfica
permitiría liberar capacidad instalada suficiente para garantizar que accedan
al jardín de infantes todos los niños de 3 a 5 años, sin necesidad de ampliar
la infraestructura. Aunque la sala de 5 ya está casi universalizada, solo el
58% de los niños y niñas de 3 años asiste al sistema educativo formal en
Argentina”.
“Como consecuencia de la caída de la natalidad, Argentina
podría alcanzar una cobertura cercana al 100% en el jardín de infantes en 2027,
sin necesidad de construir nuevas salas”, asegura e informa que “entre 2016 y
2025, la población de niños de 3 a 5 años cayó un 31%: pasó de 2,25 millones a
1,56 millones. En el mismo período, la matrícula del nivel inicial disminuyó un
12%”.
¿Qué indica el informe sobre el escenario 2027 para el nivel
inicial?
“La estimación para 2027 parte de un escenario en el que la
cantidad de vacantes del nivel inicial se mantiene constante y la capacidad
instalada se utiliza plenamente. Bajo estos supuestos, una reorganización de
los recursos actuales permitiría que la cobertura nacional en las salas de 3 a
5 años pase del 87% actual a acercarse al 100% en la mayoría de las provincias
el año que viene”.
En 18 de las 24 provincias, la infraestructura disponible
alcanzaría para ofrecer vacantes a todos los niños de 3 a 5 años. Sin embargo,
los autores advierten que la existencia de vacantes no garantiza por sí misma
una mayor asistencia. Por un lado, la distribución territorial de la oferta
puede no coincidir con la localización de la población objetivo. Por otro,
existe el desafío de convocar a los niños y niñas al sistema educativo y
fortalecer la calidad de las experiencias educativas”, advierten.
En este sentido, “las proyecciones del INDEC indican que la
caída de la natalidad continuará durante los próximos años. Se estima que la
población de 3 a 5 años se reducirá un 16% adicional entre 2025 y 2030, hasta
ubicarse en torno a 1,31 millones de niños. Esto significa que habrá cerca de
250.000 niños menos en edad de asistir al nivel inicial.
¿Qué sucede en la actualidad?
“Actualmente, la cobertura del nivel inicial presenta
diferencias importantes según la edad. Mientras que la sala de 5 años está casi
universalizada, con una tasa neta de escolarización del 99%, la sala de 4
alcanza el 87%. En cambio, la sala de 3 continúa siendo el principal desafío
pendiente: solo el 58% de los niños de esa edad asiste al sistema educativo
formal. Cabe aclarar que, en Argentina, existen los Centros de Primera Infancia
(CPI) y otras ofertas por fuera del área de cobertura de los ministerios de
educación”, describe.
El caso, provincia por provincia
“Las diferencias entre jurisdicciones son especialmente
marcadas en la sala de 3. Las provincias de Buenos Aires y La Rioja lideran la
cobertura con cifras superiores al 70%, mientras que Corrientes, Misiones y
Formosa no alcanzan el 30%. En la sala de 4 años, la cobertura oscila entre
valores superiores al 90% en provincias como La Pampa, San Luis, Córdoba,
Chubut y San Juan, y niveles inferiores al 80% en Tierra del Fuego, Salta y
Formosa”.
Además, dice que “la cobertura del nivel inicial creció de
manera sostenida durante la última década. Entre 2016 y 2025, la tasa neta de
escolarización de la sala de 3 años aumentó 18 puntos porcentuales a nivel
nacional. En el mismo período, la sala de 4 avanzó 3 puntos y la sala de 5
creció 1 punto”.
“Los mayores incrementos en sala de 3 se registraron en San
Juan (+49 puntos porcentuales), La Pampa (+48 pp), Córdoba (+39 pp), San Luis
(+35 pp), Neuquén (+34 pp) y Tucumán (+33 pp)” suma y apunta que “los datos
muestran que buena parte de la expansión reciente del nivel inicial se
concentró en las edades más tempranas, donde históricamente existían mayores
déficits de acceso”.
¿Por qué crece la cobertura?
“Este crecimiento de la cobertura se explica no solo por una
menor demanda educativa (menos niños), sino también por la expansión de la
oferta (más salas). Entre 2016 y 2025, 19 de las 24 jurisdicciones aumentaron
la cantidad de secciones (salas) del nivel inicial. A nivel nacional, las
secciones de sala de 3 crecieron un 28%, mientras que las de sala de 4 y 5
disminuyeron un 5% y un 7%, respectivamente”.
“La educación de nivel inicial sienta las bases del
desarrollo futuro. Sabemos que la educación temprana de calidad tiene impactos
duraderos y puede cambiar vidas. Es una inversión con muy buen retorno y una
manera efectiva de reducir las desigualdades tempranas. Sin embargo, el acceso
a este nivel educativo ha sido limitado y desigual en la Argentina”, sostiene
Sebastián Kiguel, coautor del informe. Y destaca “el progreso – dispar entre
provincias– de la última década, reflejado en los aumentos de la cobertura y la
escolarización de niñas y niños de 3 a 5 años”.
Además, los creadores destacan que “el desafío actual no se
limita a seguir ampliando la cobertura: la evidencia internacional muestra que
los beneficios de la educación temprana dependen tanto del acceso como de la
calidad de las experiencias educativas. Por eso, sostienen que la expansión del
nivel inicial debe ir acompañada por mejoras en aspectos como la formación
docente y las condiciones de enseñanza”.
A su vez, señala que “la caída de la natalidad desde 2014
implicó una fuerte disminución en la demanda de vacantes en educación inicial.
Esto, sumado a un leve aumento en la oferta total de secciones, resultó en una
mejora importante de la cobertura. Sin embargo, hay dos desafíos que siguen
presentes: por un lado, la cobertura aún no es universal y seguramente no lo
será en forma automática, ya que la oferta no siempre se ajusta exactamente a
las necesidades en cada espacio geográfico. Por el otro, una mayor cobertura no
es garantía de educación de calidad, por lo que parece fundamental que el foco
de las autoridades en los próximos años se dirija a este desafío: el
mejoramiento de los resultados educativos para los niños que asisten a las
escuelas de educación inicial en nuestro país", sostuvo el investigador
principal de CIPPEC, Rafael Rofman.
En este sentido, sobre la situación en las provincias en el análisis “el informe pone de manifiesto que la situación en las provincias es bien dispar, tanto en el nivel de cobertura como en su evolución en los últimos años”, sosteniendo que "en algunas provincias se produjo un aumento de la oferta tanto privada como pública. En otras se observa una expansión considerable en la oferta pública y una caída en la oferta privada. En un tercer grupo (conformado por CABA y Chubut) hubo una caída en las secciones de jardín de infantes tanto del sector público como del sector privado. Por último, el cuarto grupo es el de las provincias donde se expandió la oferta privada y se retrajo la oferta pública (Tierra del Fuego y Santa Cruz)”.
A su vez, la investigadora del Centro de Estudios para el
Desarrollo Humano de la Universidad de San Andrés, Cecilia Adrogué, analiza que
“la situación que enfrentan las familias en cada uno de estos grupos es
claramente diferente”.
En consecuencia, “la disminución de la matrícula por la
caída de la natalidad requiere de planificación para intervenir y dar lugar a
demandas aún insatisfechas. Por ejemplo: el trabajo en pareja pedagógica, el
estado de los edificios y sus instalaciones, las condiciones laborales de las y
los educadores y su formación continua, la cobertura en zonas donde aún falta
oferta de vacantes, la ampliación hacia edades más tempranas cuya cobertura
sigue siendo principalmente privada, la extensión horaria y la universalización
de la sala de 3. Garantizar el derecho a la educación es mucho más que asegurar
el acceso a una vacante: es priorizar que las experiencias que niños y niñas
reciben en las escuelas infantiles sean enriquecedoras y potenciadoras de su
desarrollo y bienestar”, asegura la especialista en educación de la primera
infancia y miembro de OMEP Argentina, Rut Kuitca.
Consecuencias por la baja de la natalidad
“La caída de la natalidad impactará primero y con mayor
intensidad en el nivel inicial, pero también abre una oportunidad para mejorar
el acceso, la equidad y la calidad educativa. La educación inicial es un
derecho y tiene efectos positivos sobre las trayectorias escolares y otros
resultados sociales. Por eso, la expansión de la cobertura debe ir acompañada
de una fuerte inversión en formación docente y en diseños curriculares
específicos, especialmente para la sala de 3 años”, expone la profesora de la
Universidad Nacional de La Plata y subdirectora del CEDLAS, María Laura Alzua,
suma que “es necesario debatir cuestiones como la obligatoriedad, que la
evidencia asocia con mayores niveles de asistencia, y la articulación de la
educación temprana con políticas que favorezcan la participación laboral
femenina”.
Fuente:NA.