El Gran Premio de San Pablo de la Fórmula 1 vivió un momento
de máxima tensión cuando, tras una serie de incidentes en pista, las
autoridades optaron por mostrar la bandera roja y suspender temporalmente la
competencia para garantizar la seguridad de los pilotos y permitir la remoción
de los vehículos accidentados.
Franco Colapinto no pudo terminar la carrera Sprint del Gran
Premio de San Pablo en Brasil luego de perder el control en una curva durante
la séptima vuelta y justo cuando estaba por quedar en el duodécimo lugar
producto del despiste de Oscar Piastri y Nico Hülkenberg, el único de los tres
que pudo volver a la pista.
La secuencia crítica se desencadenó en la sexta vuelta,
cuando Oscar Piastri, Nico Hülkenberg y Franco Colapinto sufrieron despistes en
el mismo sector del circuito. El piloto argentino, Colapinto, transmitió
tranquilidad al declarar: “Estoy bien”, según informaron las autoridades de la
carrera. Sin embargo, tanto el australiano Piastri como el sudamericano
Colapinto se vieron obligados a abandonar la competencia debido a los daños
sufridos en sus monoplazas.
La magnitud de los incidentes llevó a la intervención del
safety car, que ingresó a la pista para controlar la situación y proteger a los
pilotos restantes. Poco después, en la séptima vuelta, la dirección de carrera
tomó la decisión de detener la prueba con bandera roja, permitiendo así la
retirada segura de los vehículos involucrados y la revisión del estado del
trazado.
El pilarense de 22 años había tenido un gran arranque ya que ganó dos posiciones rápidamente y pasó del puesto 16° al 14° tras la largada. Luego del triple despiste, la rápida reacción de los comisarios y la aplicación de los protocolos de seguridad permitieron evitar consecuencias mayores, aunque la jornada quedó marcada por la salida de pista de tres competidores en un mismo sector y la interrupción obligada de la carrera.
Fuente: Infobae