La Cámara de Diputados arrancó a las 15.13 la sesión en la
que el oficialismo buscará alzarse con la sanción de la reforma de la Ley de
Glaciares, impulsada por el Gobierno a pedido de mandatarios de provincias
cordilleranas.
Según acordaron en Labor Parlamentaria los jefes de bloques,
se espera una jornada de entre 11 y 12 horas. Para el principal tema habrá más
de 60 oradores y la votación se prevé para la madrugada. Además, habrá tres
tandas de cuestiones de privilegio, homenajes y apartamientos de reglamento,
con los que la oposición buscará incomodar a La Libertad Avanza en temas
ásperos.
Tras la audiencia pública en la que expuso una ínfima parte
de los más de 100 mil inscriptos para participar, organizaciones ambientalistas
y agrupaciones políticas que rechazan la reforma de la Ley de Glaciares (entre
ellas, La Cámpora) convocaron a una marcha en las afueras del Congreso.
Desde distintas ONG's y particulares anticiparon que, de
sancionarse la ley, irán a la Justicia, y entre los fundamentos para objetar la
norma estará la modalidad que tuvo la audiencia pública, la cual rechazaron
como tal.
Con la sesión especial de este miércoles se abre por primera
vez el recinto desde la inauguración del periodo ordinario el pasado 1ro. de
marzo.
Aunque el tema Glaciares es el único expediente a tratar, la
oposición se apresta a cargar contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en el
ojo de la tormenta por las investigaciones sobre sus viajes y patrimonio.
En este sentido, habrá cuestiones de privilegio; sin
embargo, los bloques más duros no contarían con número para emplazar comisiones
donde tratar una eventual interpelación del funcionario que, por otra parte,
está previsto asista a sesión informativa en 20 días.
Sí, en cambio, espera la oposición poder conseguir número
para emplazar el tratamiento de un proyecto referido a la postura de Argentina
en cuanto a la guerra en Medio Oriente.
El texto, firmado por diputados de Unión por la Patria y
encabezado por Juan Marino, cuestiona declaraciones y acciones del Poder
Ejecutivo que, según advierten, comprometen la política exterior histórica del
país y avanzan sobre facultades exclusivas del Congreso.
En la iniciativa se sostiene que la Argentina no reconoce
enemigos en ninguna de las partes en disputa y reivindica una posición de
prescindencia activa, alineada con la tradición diplomática nacional y con los
principios establecidos por la Constitución Nacional y la Carta de las Naciones
Unidas. En ese sentido, remarca el compromiso del país con la resolución
pacífica de las controversias internacionales y el respeto al derecho
internacional.
Glaciares: el oficialismo busca sancionar la ley
La modificación de la Ley de Glaciares llega al recinto un
día después de haber conseguido dictamen en las comisiones de Recursos
Naturales y de Asuntos Constitucionales, donde solo se escuchó este martes a
funcionarios nacionales y provinciales del área minera que están a favor del
proyecto.
El despacho de mayoría obtuvo 37 firmas (de LLA, Pro, UCR y
bloques provinciales), mientras que los otros tres dictámenes correspondieron
uno a Unión por la Patria, otro a Provincias Unidas y otro a Maximiliano
Ferraro, de la CC.
El proyecto con media sanción que modifica la Ley 26.639
redefine el artículo 1° para precisar el objeto de protección: los glaciares y
geoformas del ambiente periglacial “que cumplan funciones hídricas”, ya sea
como reservas estratégicas o como proveedores de agua para la recarga de
cuencas. También incorpora una pauta interpretativa que subordina la aplicación
de la ley al criterio constitucional de uso racional de los recursos naturales
consagrado en el artículo 41 de la Constitución.
La Libertad Avanza, con 95 miembros, está confiado en
alcanzar la aprobación con una base de entre 130 y 135 votos, que incluso
algunos estiman podrían ser 140. Para ello espera contar con la ayuda de sus
aliados del Pro, la UCR, el MID y distintos bloques provinciales, entre los que
están -por ejemplo- Elijo Catamarca y Producción y Trabajo, integrados por
legisladores que responden a dos mandatarios muy interesados en la reforma: el
catamarqueño Raúl Jalil y el sanjuanino Marcelo Orrego. Además, a favor de la
iniciativa se sumaría un puñado de votos desde Provincias Unidas y el propio
bloque Unión por la Patria, como sucedió en el Senado.
Más poder a las provincias
La reforma de la Ley de Glaciares fue redactada por el
Consejo de Mayo y propone, además, la incorporación del principio precautorio:
todo glaciar o geoforma incluido en el Inventario Nacional de Glaciares se
considerará protegido hasta que la autoridad ambiental competente verifique que
carece de funciones hídricas. Esa verificación dependerá exclusivamente de cada
provincia, cuya información deberá ser transmitida al IANIGLA (Instituto
Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales) para actualizar el
inventario.
También hay cambios en el régimen de prohibiciones que se
aplicarán únicamente sobre los glaciares y geoformas identificados como
portadores de funciones hídricas por la autoridad ambiental local. Entre las
actividades no permitidas se mantienen la explotación minera e
hidrocarburífera, la instalación industrial y el desarrollo de obras que
alteren de manera relevante la condición natural del glaciar o su función
hídrica.
El texto faculta a las provincias a que determinen, mediante
evaluación de impacto ambiental, si un proyecto implica una alteración
relevante y, por lo tanto, si no puede autorizarse. Otras de las modificaciones
es la exigencia de evaluación de impacto ambiental previa para toda actividad
proyectada en glaciares o ambiente periglacial, y habilita evaluaciones
estratégicas cuando la escala lo amerite. Se exceptúan únicamente actividades
de rescate, científicas no invasivas y deportivas no motorizadas.
Por último, redefine el rol del IANIGLA, que continuará a
cargo del Inventario Nacional de Glaciares, pero sujeto a un flujo permanente
de información desde las provincias. El Gobierno señala que, a quince años de
vigencia de la ley, solo se completó el nivel 1 del Inventario y que aún resta
determinar la función hídrica efectiva de las geoformas relevadas.
Fuente: Parlamentario