Tras conocerse la escandalosa “explicación” del Jefe de Gabinete Manuel Adorni, que apeló a un relato sobre el hallazgo de miles de dólares y la supuesta inversión en bitcoins para explicar su fenomenal crecimiento patrimonial, en el contexto de la investigación penal por enriquecimiento ilícito en su contra, en el gobierno de Javier Milei quedaron en shock.
Según publicó La Política Online, en la Casa Rosada creen que se Adorni enterró tras declarar que tiene medio millón de dólares sin declarar conseguidos en una inesperada carrera de trader de bitcoins. En el Gobierno sabían que el blanco de Adorni no cerraba en una suma de entre 300 y 400 mil dólares. Por eso estaba hace tres meses a la búsqueda de una creatividad contable para tapar ese agujero.
“Ahora no cierra ni el blanco ni el groncho”, reconocieron a LPO altas fuentes de Casa Rosada. El impacto de la revelación de Adorni fue brutal: en el gobierno compartieron durante todo el día el tuit del propio Adorni con fecha de 2021, cuando festejaba que había conseguido un paté sabor provenzal tras hacerle un reclamo por salchichas Swift en mal estado. Así como la foto demoledora del jefe de Gabinete en un precario asado, justo cuando supuestamente invertía cientos de miles de dólares en Bitcoin.
El contraste de aquel Adorni con el Adorni millonario en bitcoins fue demasiado para las espadas libertarias, que en muchos casos decidieron ni siquiera opinar sobre el tema. “No hablamos de Adorni”, dijo a LPO una libertaria que hasta un par de semanas se mostraba con Adorni.
“Se hizo todo mal, debió presentar la declaración jurada y no decir nada, que la investiguen y chau”, dijo a LPO un funcionario, que admitió que lo que incineró a Adorni fue la entrevista copn LN+ con la que creyó que iba a dar el tema por saldado. El dato que tienen en la Rosada es que el fiscal Gerardo Pollicita, que instruye en la causa de enriquecimiento ilícito, está “recaliente” y va a avanzar con la causa, aún cuando el juez Ariel Lijo decida congelar el expediente.
Adorni les dijo el miércoles a los Milei y a los Menem que ya tenía resuelta la declaración jurada y que saldría a poner el cuerpo en una entrevista acolchonada en La Nación+. Los Milei le dieron el OK, incluso con la promesa de que lo saldrían a bancar después de la emisión.
Pero Adorni no les dijo que saldría con tamaña explicación, que entró a la historia como una de las inmolaciones más rocambolescas emitidas en vivo por un político argentino. La reacción fue la esperada. Milei tuiteó a reglamento y, lejos de la habitual locuacidad que manifiesta por medio de sus falanges retuiteadoras, sólo compartió un posteo del cineasta oficialista Santiago Oría.
Oría dio el tema por saldado en la noche del miércoles, apagó el teléfono y ni siquiera esperó la repercusión bestial que tuvieron las declaraciones del jefe de gabinete, acusado de “ladrón”, “delincuente”, “medio pelo” y “laucha” incluso por algunos de los periodistas que tratan al gobierno de manera indulgente.
De hecho, ningún ministro del Gabinete nacional salió a bancar al jefe de gabinete. Por el contrario, la senadora y exministra de Seguridad Patricia Bullrich aprovechó para patearlo en el suelo y los aliados del PRO amenazan con interpelarlo.
El caso Adorni, que le hizo perder a Milei ya unos diez puntos de imagen positiva de acuerdo a algunos sondeos, ya tiene consecuencias sobre la economía. De hecho en el palacio de Hacienda están furiosos con el pésimo timming del ex vocero. Adorni difundió su declaración jurada justo cuando el Gobierno intenta mostrar otra película ante Wall Street. S&P subió la nota soberana de Argentina a B– y el ansiado egreso a los mercados voluntarios de deuda está un paso más cerca.
Con su adhesión al régimen simplificado de Ganancias, Adorni generó un efecto cascada, con un torrente mucho mayor a la que se hizo construir en su casa del country Indio Cuá. Decenas de funcionarios y hasta periodistas fueron escrachados por adherirse al régimen, una situación que no tiene impacto judicial sobre ellos, pero sí daña la confianza en el plan económico.
La decisión del jefe de Gabinete de sumarse al olvido fiscal arrastró al barro a Federico Sturzenegger, que se acogió al mismo beneficio y activó una caza de brujas que pone en riesgo el éxito de la norma, una apuesta central de “Toto” Caputo para que salgan los dólares del colchón y se mueva un poco la economía.