Hay decisiones políticas que
trascienden lo meramente simbólico. El surgimiento de Encuentro Misionero marca
el inicio de una nueva etapa que se adapta a los desafíos del presente y mira
hacia el futuro.
Todo tiene un tiempo, un
propósito y cumple un ciclo. La anterior denominación, marcó con acierto una
etapa fundacional: la de poner de pie a Misiones tras la crisis del año 2001,
reconstruir institucionalidad, revalorizar la matriz productiva y generar políticas
públicas que abracen a todos los misioneros. Esa tarea está hecha. El desafío
actual es otro, y exige un lenguaje distinto.
Encuentro Misionero es la
síntesis de lo que demanda la gente en estos tiempos de divisiones: consenso,
diálogo productivo y unidad de los sectores que generan valor en la tierra
colorada. Es el tiempo de convocar al gran encuentro de los misioneros.
No es casualidad que los ejes que
acompañan a la nueva denominación sean cuatro palabras que condensan la agenda
urgente: producción, economía, trabajo y reactivación para salir de la
recesión.
La nueva etapa está definida por
el trabajo y la reactivación productiva como ejes ordenadores del proyecto
político provincial. El Misionerismo se propone así dar una respuesta directa a
las preocupaciones cotidianas de las familias, los comerciantes, los
profesionales, los productores, los emprendedores y los trabajadores, en un
escenario nacional marcado por la caída del consumo, la pérdida del poder
adquisitivo y la incertidumbre económica. Esta convocatoria busca poner en
marcha una agenda que combine gestión, inversión y defensa del entramado
productivo local.
Encuentro Misionero se compromete
con la producción frente a la parálisis industrial, con el trabajo frente al
desempleo, con la economía real frente a la especulación, con la búsqueda de
una salida de la recesión frente al estancamiento. Y lo hace desde una
identidad provincial clara: no es un sello importado, no responde a lógicas
porteñas, no se cae en grietas y peleas estériles que no aportan nada a la
sociedad.
La nueva denominación es, en
definitiva, un llamado a toda la sociedad para trabajar juntos por una
provincia con más desarrollo, entendiendo que "encontrándonos los
misioneros, Misiones avanza". El espacio que gobierna la provincia
entiende que liderar implica también saber adaptarse, escuchar el pulso de la
sociedad y ofrecer una propuesta que no se quede en la nostalgia de lo logrado,
sino que se proyecte hacia lo que queda por hacer.
Lo que viene exige encuentro. Y
exige ser profundamente misionero.