El presidente Javier Milei recibió este lunes en la Casa
Rosada a la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, y
firmó una carta de intención para que la Argentina se incorpore al Programa de
Exención de Visas (VWP, por sus siglas en inglés), que permitiría el ingreso de
ciudadanos argentinos a EEUU sin necesidad de tramitar una visa de turismo o
negocios por estadías de hasta 90 días.
La funcionaria republicana, de estrecha confianza del
expresidente Donald Trump y figura clave en su política migratoria, arribó a la
sede gubernamental antes de las 11. Fue recibida por la ministra de Seguridad,
Patricia Bullrich, con quien compartió una recorrida por el Patio de Palmeras y
luego suscribió un Memorando de cooperación bilateral en materia de expulsión
de prófugos y colaboración en seguridad. El documento, firmado en el Salón Sur
del primer piso de la Casa Rosada, involucra a organismos como el Servicio de
Control de Inmigración y Aduanas y la División de Operaciones de Aplicación de
Leyes y Expulsión de EEUU.
Luego, Noem se reunió con Milei en su despacho junto a
Bullrich, el canciller Gerardo Werthein y el ministro de Economía, Luis Caputo,
quien evitó ser fotografiado. También participaron de la reunión el jefe de
Gabinete de la Secretaría de Seguridad, Corey Lewandowski; la encargada de
Negocios de la Embajada, Heidi Nicole Gómez; y el asesor Robert Thomas Law.
“Esta declaración de intención, que firmé junto con el
ministro Werthein y la ministra Bullrich, destaca nuestra sólida alianza con
Argentina y nuestro deseo mutuo de promover los viajes legales y, al mismo
tiempo, disuadir las amenazas”, sostuvo Noem. Agregó que este tipo de liderazgo
diplomático, “encabezado por el presidente Trump, contribuirá a aumentar la
seguridad de ambos países”.
El director nacional de Cooperación Internacional, Alberto
Föhrig, encargado de la redacción del acuerdo, explicó que la medida
beneficiaría a “1.200.000 argentinos que viajan por año a Estados Unidos” y
anticipó que el objetivo es que entre en vigor antes del Mundial 2026. “Es una
excepción que el gobierno estadounidense le da a la Argentina en un contexto
donde hay muchísimo control para la inmigración de otros países”, destacó. Y
aclaró que se trata de “el comienzo de un proceso” para “asegurar que los estándares
de seguridad sean los adecuados”.
Aunque el gesto marca un giro diplomático fuerte, la
exención no será inmediata. La Argentina deberá acreditar una tasa de rechazo
de visas inferior al 3% y aceptar la repatriación de sus ciudadanos expulsados
en un plazo máximo de 21 días. También deberá reportar robos o pérdidas de
pasaportes a través de INTERPOL, emitir documentos con datos biométricos y
someterse a una auditoría integral por parte del Departamento de Seguridad
Nacional de EEUU (DHS). El país ya había integrado este programa en 1996, pero
fue excluido tras la crisis de 2001.
Entre las medidas previstas, se estudia implementar un
sistema para que los trámites migratorios y aduaneros puedan hacerse en los
aeropuertos argentinos antes de la salida hacia EEUU. El mecanismo ya se aplicó
en vuelos entre Uruguay y Estados Unidos, y funciona actualmente en rutas que
parten desde Canadá.
La Casa Blanca celebró el acercamiento. En un comunicado,
destacó que “un 25% más de argentinos viajaron a Estados Unidos en los primeros
cuatro meses de este año en comparación con 2024”, el mayor incremento entre
los veinte países con más arribos.
Por su parte, la encargada de Negocios, Heidi Gómez, había
elogiado días atrás “el liderazgo de Argentina en seguridad regional, sobre
todo en la lucha contra el crimen organizado, el narcotráfico y la trata de
personas”. También valoró la voluntad de “profundizar la cooperación”
bilateral.
La visita de Noem, que se extenderá hasta el martes, es la
cuarta que realiza un funcionario de alto rango del entorno de Trump a la
Argentina desde diciembre de 2023. La exgobernadora de Dakota del Sur cobró
notoriedad por su rechazo a las cuarentenas durante la pandemia y su línea dura
contra los inmigrantes. En redes sociales, suele referirse a ellos como “basura
que hay que sacar de las calles”.
Fuente: Bae