El oficialismo provincial llega competitivo a los comicios de medio término, donde el exgobernador y primer candidato de la renovación, propone presencia del Estado donde hace falta y respeto al mundo privado, inversión en ciencia y educación, y una diplomacia interna que no se arrodille.
Falta una semana para que Misiones renueve sus tres bancas en la Cámara de Diputados de la Nación, el domingo 26 de octubre No es una elección más: es la que define con qué voz hablará la provincia en un tiempo áspero, de tensiones fiscales, recortes y decisiones tomadas lejos. En esa coyuntura, conviene mirar con calma dos piezas que, juntas, explican por qué el Frente Renovador llega competitivo y con rumbo: una gestión provincial presente y seria, y una candidatura con experiencia y convicciones como la de Oscar Herrera Ahuad.
La administración que encabeza Hugo Passalacqua eligió un camino: estar, cuidar y defender. Estar cuando hay que sostener un programa social o una obra en riesgo; cuidar el empleo y los derechos que ordenan la vida cotidiana de la gente; y defender a Misiones cada vez que la Nación avanza sobre recursos que son de todos. No es retórica. Cuando cayó el Decreto 514/2021, que permitía compatibilizar el trabajo rural temporario con los programas sociales, la Provincia presentó un pedido formal para prorrogarlo de manera urgente. La razón es sencilla: en Misiones miles de familias dependen de zafras y tareas estacionales; la formalidad y la protección social no pueden ser un lujo.
La defensa de la economía real también se juega en el reparto de los impuestos. Passalacqua lo dijo con claridad: no es justo que la Nación ordene sus números a costa de quedarse con la plata de las provincias. Cada vez que se carga combustible, más del 20% son tributos con asignación específica que deberían volver en rutas, riego, infraestructura. Si no regresan, el impacto lo pagan los municipios, la producción y el bolsillo del ciudadano. “No se pide privilegio: no estamos limosneando; pedimos lo que nos corresponde. Ese es el tono: federal, firme y respetuoso”, dijo el mandatario esta semana.
En paralelo, la Provincia eligió un perfil de gestión que combina equilibrio fiscal con sensibilidad social. No hay déficit, hay prudencia en el gasto y, al mismo tiempo, presencia territorial. Ese es el piso desde el cual se construye el segundo elemento de esta elección: la candidatura de Oscar Herrera Ahuad, médico pediatra, ex ministro y ex gobernador, reconocido por su trabajo incansable y por una posición política clara en favor de la economía misionera, el empleo, la salud y la universidad pública.
Herrera habla desde la experiencia. Sabe que defender las economías regionales es defender la dignidad del trabajo misionero. Por eso propone volver a herramientas que cuidaban el ingreso de las familias, como una ley de devolución del IVA para la canasta básica. No se trata de subsidios eternos ni de discursos vacíos. Se trata de aliviar la mesa de todos ahora, mientras se ordenan variables que tardarán en acomodarse. Su planteo al gobierno nacional es concreto: no quiero subsidios; quiero lo que nos corresponde.
Hay temas que Misiones necesita llevar a la agenda nacional con otra jerarquía. Uno es el costo del combustible y su efecto cascada en el flete y la competitividad. Lo dijo el propio candidato: si reducimos 20% el costo del transporte, mejora la industria forestal, la yerba, el té, la ganadería y toda la cadena de valor. Otro eje es la obra pública: la Nación no puede desentenderse de las rutas nacionales, los pasos fronterizos, los aeropuertos. Herrera ya trabaja en un proyecto de ley para modernizar y garantizar 24 horas los principales pasos internacionales del país, con prioridad en la frontera misionera. No es sólo seguridad: es turismo, comercio, logística, trabajo.
La mirada federal se completa con la agricultura familiar. El desarme de programas de asistencia técnica dejó a los pequeños productores más solos. Herrera propone revivir la Ley de Agricultura Familiar, fortalecer la extensión del INTA y devolver herramientas para que la feria, la chacra y la cooperativa sigan siendo motores de arraigo. Cuando la yerba, el tabaco, la madera y la miel funcionan, se derrama en educación, salud y servicios. Misiones lo demostró.
Ese compromiso se extiende a los derechos sociales básicos. Herrera lo repite en cada encuentro: la universidad pública no se negocia y la salud es un activo misionero que hay que sostener. Lo dice quien pudo estudiar gracias a la universidad pública y que, como gobernador, fortaleció el sistema sanitario con equipamiento y ambulancias aun en tiempos difíciles. En educación, ya anticipó que peleará por leyes de financiamiento que se abandonaron y hoy golpean especialmente a las provincias del interior.
En materia de inserción productiva, el mundo cambia rápido. La expansión de la inteligencia artificial en la Argentina —con Misiones sumándose a la ola de digitalización— abre oportunidades para el empleo y la gestión pública. Allí también se juega la representación: en cómo disputar recursos, capacitar talento y acercar tecnología a las escuelas y a las pymes para que generen valor desde el territorio.
Nada de esto es aislado. La identidad política que sintetiza Passalacqua como misionerismo —hacer política con agenda propia y soluciones nacidas aquí— encuentra en la candidatura de Herrera su continuidad natural. El conductor de la Cámara de Representantes lo formula de modo sencillo: el mandante es el pueblo de Misiones. Y cuando dice que quiere llegar al Congreso con el mandato de mejorar la yerba, el té, el tabaco, la madera, la educación y la salud, no promete lo que no conoce: enumera tareas que ya gestionó.
La elección del 26 de junio, entonces, ordena una pregunta simple: ¿quién va a plantarse en Buenos Aires para reclamar lo que corresponde, con respeto, pero sin titubeos, y con la capacidad técnica para convertir esos reclamos en leyes y recursos? La gestión provincial ofrece una respuesta en los hechos: orden fiscal, defensa legal del patrimonio, cuidado del empleo rural, cercanía con la gente. Y la boleta del Frente Renovador agrega un nombre que condensa trabajo, previsibilidad y carácter.
En tiempos de incertidumbre, conviene desconfiar de los atajos y de los slogans que prometen soluciones mágicas. Misiones construyó, con sus aciertos y correcciones, un camino propio: presencia del Estado donde hace falta y respeto al mundo privado, inversión en ciencia y educación, y una diplomacia interna que no se arrodilla. Hugo Passalacqua empuja esa línea; Oscar Herrera Ahuad se propone llevarla al Congreso de la Nación.
Dentro de una semana, la provincia volverá a hablar. Ojalá lo haga con la madurez de quien sabe que los derechos se cuidan todos los días, que las oportunidades se defienden con leyes y presupuestos, y que el federalismo no se declama: se ejerce. La Renovación ofrece continuidad de gestión y una representación con nombre y apellido. Después de votar, vendrá —como siempre— lo más importante: trabajar para que cada decisión nacional reconozca que aquí, en esta esquina del mapa, hay un pueblo que produce, estudia, cura y sueña. Y que merece ser escuchado.