“La Renovación caducó”

Por Alberto "Tito" Álvarez

Lunes, 8 de junio de 2026 - 11:46 hs.
“La Renovación caducó”

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La Renovación caducó.

No porque haya perdido una elección. No porque haya aparecido una oposición poderosa. Caducó porque dejó de representar el impulso transformador que alguna vez la convirtió en el gran ordenador de la política misionera.

Los procesos políticos no mueren cuando bajan algunos puntos en las encuestas.

Mueren cuando dejan de producir ideas.

Cuando dejan de convocar.

Cuando dejan de sumar gente.

Cuando la sociedad deja de mirar hacia ese lugar para buscar respuestas.

Y eso es exactamente lo que está ocurriendo hoy en Misiones.

Mientras el Gobernador Passalacqua y algunos allegados todavía discuten nombres, cargos y candidaturas para 2027, la sociedad empezó a mirar hacia otro lado.

Ese lugar se llama Encuentro Misionero.

No es un cambio de sello.

Es el reconocimiento de que el tiempo político cambió y de que las viejas estructuras ya no alcanzan para interpretar una sociedad mucho más dinámica, más exigente y mucho menos dispuesta a aceptar decisiones tomadas entre cuatro paredes.

Por eso Encuentro Misionero crece.

Crece porque es el único espacio que hoy está incorporando empresarios, productores, comerciantes, profesionales, estudiantes, jóvenes e intendentes.

Crece porque tiene las puertas abiertas.

Crece porque la gente siente que puede participar.

Mientras la vieja política se cierra sobre sí misma, Encuentro Misionero se expande.

Y esa diferencia no es casual.

Responde a una lectura correcta del momento histórico que vive la provincia motorizada por nuevos servidores públicos , que entienden que la sociedad ya no demanda solamente nombres propios: reclama protagonismo, escucha y proyectos.

Paradójicamente, las principales ideas que hoy están ordenando el debate público no nacieron desde el gobierno.

La trazabilidad digital para transparentar el mercado yerbatero.

El bono verde para monetizar el capital ambiental de Misiones.

El bono soberano para infraestructura.

La reforma política.

Ficha Limpia.

La modernización institucional.

Todas esas iniciativas surgieron del debate abierto de Encuentro Misionero.

Mientras tanto, ¿qué ofrece el gobierno?

Una administración lenta.

Una gestión cada vez más burocrática y solamente enfocada en candidaturas.

Un gabinete que, salvo contadas excepciones, transmite más inmovilismo que capacidad de respuesta.

Funcionarios elegidos muchas veces por cercanía personal antes que por resultados concretos.

Y, sobre todo, una enorme desconexión con las verdaderas preocupaciones de la sociedad.

Porque mientras los comerciantes luchan por sostener sus ventas, los productores atraviesan una crisis histórica y miles de familias ajustan sus gastos para llegar a fin de mes, una parte importante del oficialismo parece estar ocupada en otro asunto: la continuidad política.

La gente necesita soluciones.

El gobierno parece preocupado por la reelección.

La gente necesita empleo.

La gente necesita ideas nuevas.

El gobierno administra inercias.

Y esa es, quizás, la mayor diferencia entre un ciclo que se está agotando y otro que empieza a nacer.

Se ha querido instalar que el futuro de Misiones pasa por profundizar un modelo de cercanía, moderación y gestión.

Pero la cercanía sin transformación termina siendo apenas una fotografía.

Y la gestión sin iniciativa política se convierte en simple administración.

El problema no es que Hugo Passalacqua tenga una buena o una mala imagen.

El problema es que su gobierno está dejando de producir futuro.

Hace tiempo que las grandes discusiones provinciales ya no nacen del Poder Ejecutivo.

Nacen en otro lado.

Nacen donde hay debate.

Donde hay participación.

Donde aparecen actores nuevos.

Donde se discute cómo será la Misiones de los próximos veinte años y no solamente cómo atravesar la próxima semana.

Eso explica por qué Encuentro Misionero sigue creciendo.

Porque las nuevas generaciones no quieren integrar estructuras cerradas.

Quieren construir.

Porque los emprendedores no buscan acomodarse en el Estado.

Buscan una política que entienda la innovación, el riesgo y la producción.

Porque los productores no necesitan discursos.

Necesitan herramientas.

Y porque una parte cada vez más importante de la sociedad empezó a comprender que el verdadero cambio ya no pasa por reemplazar un nombre por otro dentro de la misma lógica.

Pasa por construir una nueva forma de hacer política.

La Renovación caducó.

Y el gobierno de Passalacqua empieza a mostrar, todos los días, las señales de ese agotamiento.

Lo nuevo ya no está ahí.

Lo nuevo está donde la política volvió a abrir sus puertas.

 

Donde las ideas vuelven a aparecer.

 

Donde la gente siente que puede participar.

Lo nuevo se llama Encuentro Misionero.

Y quizás por eso, mientras algunos todavía intentan administrar el final de una etapa, cada vez más misioneros empiezan a construir la próxima.