Este jueves, la senadora ultraderechista Patricia Bullrich tuvo que pedir un cuarto intermedio en la sesión porque al Gobierno le faltaban los votos para darle media sanción al proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, por su problemático capítulo de extranjerización de tierras.
Según publicó el portal La Política Obline, la ex ministra blanqueó el fracaso del oficialismo por tercera vez en su intento por aprobar la iniciativa del ministro de Modernización y Desregulación, Federico Sturzenegger, y quedó expuesta a la lluvia ácida de la Casa Rosada y la Vicepresidenta Victoria Villarruel, que hasta habría llamado a senadores aliados para que no dieran quórum.
La jefa de bloque libertario solicitó cerca de las 15 esa moción a la Vicepresidenta, con quien mantuvo un altercado por WhatsApp antes de la sesión, y el peronismo reaccionó con tímidos aplausos. El aplazamiento fue aprobado con 63 votos positivos, la negativa de los santacruceños José María Carambia y Natalia Gadano y la fueguina Cándida Cristina López y la abstención del entrerriano Adán Bahl.
En rigor, Bullrich pagó el vacío de los bloques amigables. Con la ausencia de los senadores Carlos “Camau” Espínola (Corrientes) y Edith Terenzi y Andrea Cristina (Chubut), el oficialismo no pudo conseguir el apoyo de los dos misioneros Carlos Arce Y Sonia Rojas Decut, los tres de Convicción Federal ni los radicales Maximiliano Abad y Flavio Fama. Cabe aclarar que el oficialismo consiguió un quorum ajustado, con las presencias de los senadores por Misiones, incluido el oficialista Martín Goerling (PRO)
El capítulo de la discordia ya acredita 15 versiones de reescritura por falta de acuerdo y está muy lejos de la versión original, dictaminada en comisiones. En Balcarce 50 le pasaron factura a Bullrich, a quien le atribuyeron el “atropello” de haberse aventurado sin contar con respaldo.
Ya con la sesión lanzada, el asesor presidencial y monotributista Santiago Caputo mensajeó por WhatsApp a Patricia Bullrich para ofrecerse de ayuda, ante el rumor del papelón, considerando que era la tercera vez que el proyecto se caía en el recinto. Para ese momento, ya circulaba la versión acerca del ofrecimiento de los aliados para que el asunto volviera a discutirse en comisión, pero la ex ministra pidió que la sesión pase a un cuarto intermedio.
La maniobra fue celebrada con algarabía por el peronismo, ante la evidente derrota de Bullrich y Sturzenegger. Desde el entorno de Bullrich se excusaron en un presunto capricho de Sturzenegger para rechazar una modificación introducida en la última reelaboración del dictamen: el Senado promueve que las provincias tengan su propio régimen de venta de tierras y los asesores del ministro advierten que sería “inconstitucional”.
La divulgación que hizo la líder de la bancada de LLA sobre su pelea con Villarruel cayó muy mal tanto en sus colegas de bloque como en los aliados. “¿Quién va a querer hablar con Patricia ahora, si corre el riesgo de que mande un screenshot a los periodistas o lo comparta en el grupo de WhatsApp?”, se preguntaba una de las senadoras libertarias ante LPO.
El intercambio entre Villarruel y Bullrich arrancó con la convocatoria a la sesión, que la Vicepresidenta cuestionó, porque se hace “después de haber casi ganado el Mundial”. “Para festejarlo”, respondió la ex ministra, con tono canchero. “Para vender el país. Nadie quiere festejar en el Senado. Que cada senador lo festeje en su provincia, con su familia, no votando una ley que es indignante por el capítulo de tierras”, retrucó la Vicepresidenta.
Las dos mujeres se trenzaron en un debate por escrito sobre la integridad territorial. Según Bullrich, “no se venden tierras. Se desarrolla el país” pero Villarruel sostuvo: “Ustedes nos quieren rifar. No seas hipócrita. Igual no nos vamos a poner de acuerdo. Vos ya tomaste partido y yo tomo partido por Argentina”.
La presidenta del bloque oficialista escaló la trifulca. “Si no te gusta, renunciá. Es lo que deberías hacer si escribís lo que escribís”, dijo. En el Senado, un opositor advirtió que la jugada de Bullrich, mostrando el chat y juntando el quórum, funcionó como “una forma de decirle al gobierno que tiene volumen político propio”.
De hecho, el cruce con Villarruel también tocó ese tópico. “A mí también me votaron. Y no te votaron a vos. Así que agua y ajo. Lo que escribo es la realidad de la ley que vos estás empujando por obsecuente”, le enrostró la Vicepresidenta. Bullrich no se achicó: “A mí me votaron 6.600.000 y después el 51% de la Ciudad”, dijo.
Para colmo, Villarruel tampoco retrocedió. “Andá a chuparle las medias a Karina”, tipeó en referencia a la Secretaria General de la Presidencia.
En ese contexto, cuando Bullrich divulgó el chat, no se descartaba tampoco que la trampa que le tendió a Villarruel fue para sobreactuar su obediencia a Karina Milei. Ese fue el detonante de la sesión frustrada. “Los senadores no querían viajar a Buenos Aires en medio de las vacaciones de invierno en las provincias y, mucho menos, en plena definición del Mundial, pero vienen y se encuentran con este manoseo”, explicó un peronista para tratar de entender la desinteligencia del gobierno.
En rigor, Bullrich quiso mostrar que podía juntar el quórum para sesionar contra el recelo de los hermanos Milei, que calculan cada paso para que la senadora no gane visibilidad ni acumule capital político.
Por su parte, Villarruel abandonó el recinto saboreando la pírrica victoria. Antes de la sesión, habían ido a reunirse con ella la misionera Rojas Decut y la neuquina Julieta Corroza, dos legisladoras que suelen votar como pretende el gobierno, pero esta vez no garantizaban su apoyo.
Los libertarios, por su parte, vieron en cámara lenta cómo se derrumbaba la sesión. Después de un ingreso triunfal, con camisetas de la selección que apoyaban sobre sus bancas o lucían bajo sus sacos, pasaron a esconderlas con disimulado pudor hasta que se dispersaron hacia sus despachos.