Las internas en el peronismo se trasladan al Senado. Este
lunes, tres legisladores decidieron dar el portazo del bloque Popular que
conduce José Mayans. Se trata de senadores que se referencian en gobernadores
“afines” a la Casa Rosada, que facilitaron la aprobación de la reforma laboral
en Diputados y que cuestionan la conducción de la presidenta del partido,
Cristina Kirchner. Desde el retorno de la democracia, el PJ nunca había estado
tan debilitado en la Cámara alta, donde el oficialismo le pisa los talones.
Luego de días de rumores, finalmente, tres senadores de
Popular decidieron escindirse por completo de la bancada y conformar un nuevo
bloque llamado Convicción Federal. Se trata de la jujeña Carolina Moisés,
cercana al gobernador de Salta, Gustavo Sáenz y que encabezará el espacio; el
catamarqueño Guillermo Andrada, que responde a su gobernador, Raúl Jalil; y la
tucumana Sandra Mendoza, quien se referencia en el mandatario Osvaldo Jaldo.
En un comunicado difundido este
lunes expresaron que "Ignorar a las provincias es negar la base
fundacional de nuestro movimiento nacional justicialista" y cuestionaron
el accionar del peronismo en el debate parlamentario por la reforma laboral:
"no ocupar los lugares en las comisiones es dejar el campo orégano (como
decía Perón) para que galopen los gorilas. Eso es una mala praxis
parlamentaria, que políticamente deja al peronismo sin acción".
Son tres senadores cuyos jefes
políticos se mostraron dispuestos a negociar con el gobierno de Javier Milei
desde que desembarcó en la Casa Rosada; acompañaron al Gobierno en más de una
ley y hasta cuestionaron públicamente el liderazgo de Cristina Kirchner, por
intervenir el PJ en sus respectivos distritos.
En este sentido, en el
comunicado, buscaron diferenciarse del Gobierno nacional y cuestionaron a la
conducción del PJ. "No somos libertarios, no nos vamos con Milei y somos
críticos de su plan económico. La conducción del Partido Justicialista nacional
se dedicó a promover divisiones internas de manera irreversible, a sancionar y
expulsar compañeros medidos en sus conductas sin objetividad, y son
responsables también de los fracasos electorales", indicaron.
El primer paso lo habían dado en
marzo pasado. En aquel entonces, junto con otros dos senadores, que se
mantendrán bajo el paraguas de Mayans, el puntano Fernando Salino y el riojano
Fernando Rejal, habían armado un bloque dentro del por entonces Unión por la
Patria, para así hacerse de cierta autonomía en la Cámara alta.
En la previa a la sanción del
Presupuesto 2026, la tucumana se sumó a la bancada. Al momento de la votación
de la "ley de leyes", las diferencias con la conducción del PJ
quedaron a la vista. E incluso hubo sanciones para los senadores que acompañaron
el texto con su voto. Desde entonces, circulan los rumores de una eventual
ruptura que, finalmente, se concretó este lunes. Para colmo, se concreta a
menos de una semana de que Milei inaugure el período de sesiones ordinarias
ante la Asamblea Legislativa.
Ahora, ante la salida de los tres
senadores, Salino y Rejal conformarán un nuevo bloque con presidencia del
primero.
Se reconfigura el Senado
Con la fuga de los tres
peronistas, el bloque que conduce José Mayans queda con apenas 25 senadores. Es
cierto, mantienen el tercio en la Cámara alta. Pero, desde el retorno de la
democracia, el PJ nunca había tenido tan poca presencia en la Cámara alta.
Desde el 83 a la fecha, habían retenido la mayoría, salvo en contadas
excepciones. La primera fue entre 2009 y 2011. La segunda, desde las elecciones
de medio término que se celebraron durante el mandato de Alberto Fernández
hasta la fecha. Ahora, La Libertad Avanza le pisa los talones, con 21 bancas
propias; además de los aliados casi incondicionales que Victoria Villarruel
cosechó primero y Patricia Bullrich reconstruyó después.
En otras palabras, al oficialismo
le será mucho más sencillo avanzar no solo con la aprobación de leyes, tal cual
se vio en las últimas semanas, con el Presupuesto 2026 y la reforma laboral.
Sino que, además, los libertarios y sus aliados quedan cada vez más cerca de
los dos tercios (48) que se necesitan en la Cámara alta para avanzar, por caso,
con el nombramiento de jueces para la Corte Suprema, luego del intento fallido
de cubrir las dos vacantes por decreto.
Por poner algunos ejemplos de la
ventaja con la que corre el Gobierno post elecciones de octubre, la reforma
laboral se aprobó en el Senado con 42 votos positivos y 30 negativos. Es decir,
muy cerca de los dos tercios. Y ni hablar del Presupuesto 2026, que registró 46
votos positivos, 25 negativos y una abstención. Hasta diciembre, LLA contaba
con apenas 7 senadores propios.
La fuga de los tres peronistas no
solo empodera más al oficialismo en el Congreso, sino que es una muestra más de
la crisis que atraviesa el PJ, cuyas consecuencias impactan de lleno en el
Poder Legislativo. En especial en el Senado, donde el peronismo (a diferencia
de Diputados) ni siquiera logró ponerse de acuerdo para presentar un proyecto
que le haga frente a la reforma laboral de Milei, pese a que el trabajo es una
de las principales banderas del partido que conduce Cristina Kirchner. Los
senadores optaron por desconocer la distribución de los lugares en las
comisiones y se limitaron a criticar la iniciativa oficialista.
Fuente: Ámbito