Economía
El salario mínimo perdió más de un tercio de su poder adquisitivo en cinco meses
Se trata de un desplome histórico del piso de haberes en Argentina. Tras el anuncio de una nueva convocatoria, un estudio elaborado por la CTA revela la pérdida de poder adquisitivo con la nueva gestión de Javier Milei. En comparación con la canasta básica, el SMVM está peor que en la crisis del 2001.

El poder adquisitivo del salario mínimo vital y móvil (SMVM) se desplomó brutalmente desde la asunción del gobierno que encabeza el presidente ultraderechista Javier Milei, y el piso salarial perdió más de un tercio de su valor real entre noviembre de 2023 y abril de 2025. En relación al costo de la canasta básica y la canasta alimentaria, el SMVM está peor que en la crisis del 2001.
Así lo advierte un informe
elaborado por Mariana L. González para el Centro de Investigación y Formación
de la República Argentina (CIFRA) que refleja que la caída del salario mínimo
se produce en un contexto de acelerada inflación.
Según indicó el portal Ámbito
Financiero, los datos revelan que, a febrero de este año, el salario mínimo
representaba menos de una quinta parte del salario promedio registrado en el
sector privado. Esta cifra evidencia su creciente pérdida de relevancia como
herramienta para garantizar un piso salarial digno.
El retroceso actual se suma
al deterioro acumulado en años anteriores: en comparación con noviembre de
2019, el salario mínimo real cayó un 44,1%, y si se mide contra noviembre de
2015, la pérdida alcanza el 57,3%. En tanto, si se hubiese mantenido el poder
de compra desde 2015, el salario mínimo rondaría hoy los 700.000 pesos.
El panorama es aún más
alarmante al compararlo con las canastas básicas definidas por el INDEC. A la
fecha, el salario mínimo cubre apenas el 58,1% de la canasta básica alimentaria
(línea de indigencia) para una familia tipo y poco más del 25% de la canasta
básica total (línea de pobreza). Estos niveles son peores que los registrados
durante la crisis del 2001.
La evolución histórica
muestra que el valor real actual del salario mínimo es más bajo que durante
buena parte de la década del ’90 y similar al de la crisis de la
convertibilidad. Según CIFRA, esta degradación refleja el abandono del salario
mínimo como política activa para reducir la desigualdad salarial.
Durante 2024, el Consejo
Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo se reunió en cuatro
ocasiones, pero en todas ellas la falta de consenso llevó a que fuera la
Secretaría de Trabajo quien impusiera los aumentos nominales, mayoritariamente
en línea con las propuestas empresariales.
La última actualización,
dispuesta en diciembre de 2024, consolidó la tendencia descendente, con una
pérdida adicional del 7% en el poder adquisitivo.
En consecuencia, los aumentos
nominales otorgados en los últimos meses quedaron muy por detrás del avance de
los precios. Por ejemplo, entre septiembre de 2023 y marzo de 2025, el salario
mínimo subió de $132.000 a $296.832, lo que representa un incremento del 124,8%
en términos nominales, frente a una inflación acumulada que triplicó ese
porcentaje.