La escribana de Manuel Adorni trabajó con narcotraficantes condenados por la Justicia por traficar efedrina para la producción de metanfetamina, la droga que popularizó la serie norteamericana “Breaking Bad”.
Según publicó el portal LPO, Adriana Mónica Nechevenko de Schuster fue citada a declarar tras certificar la turbulenta compra de propiedades del jefe de gabinete, tanto un lote el country Indio Cuá como un departamento en Caballito que Adorni pagó gracias al préstamo de 200 mil dólares que le otorgaron dos jubiladas que no lo conocen.
Clarín reveló en exclusiva que Nechevenko ya había pisado Comodoro Py, doce años atrás, cuando tuvo que ir a declarar a un juicio oral para describir sus tareas con un grupo de hombres que terminaron condenados por narcotráfico.
Entre junio de 2007 y abril de 2008, laboratorios fantasmas que compraban efedrina de la India presentaban solicitudes ante la Sedronar, para ser autorizados a importar argumentando que utilizarían la droga para la industria farmacéutica local.
Según documentos judiciales a los que accedió Clarín, en los expedientes de la Sedronar número 429, 432, 899, 900, 901 y 902 aparece la firma de la escribana Nechevenko. Los pedidos de importación los hacía un hombre llamado Guillermo Manfredi, quien trabajaba en sociedad con Josué Fuks y Alfredo Abraham, a través de la firma Farmacéuticos Argentinos S.A., conocida en el ambiente de los laboratorios como FASA o DROFASA.
En el período investigado por la justicia, la empresa importó casi 10 toneladas de efedrina (9.800 kilos) en apenas 10 meses. Cuando declaró en el juicio, el 28 de marzo de 2014, la escribana Nechevenko admitió que trabajó para Fuks y Abraham “varios años”.
De acuerdo con el informe de Clarín, el negocio narco con la efedrina se cortó abruptamente a gran escala cuando otros tres hombres que se dedicaban a lo mismo aparecieron fusilados en un zanjón de General Rodríguez, en agosto de 2008. Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina fueron secuestrados en un hipermercado de Sarandí, donde habían ido a cerrar un negocio que, según la investigación posterior, consistía en triangular la efedrina con los carteles de la droga en México.
El hombre investigado de ser autor intelectual del triple crimen era Ibar Pérez Corradi, a quien se le detectaron más de mil llamadas telefónicas con Fuks, el hombre que certificaba su firma en la escribanía, que ahora actúa en las operaciones de compra de vivienda de Adorni. En aquel juicio, la escribana Nechevenko se mostró olvidadiza cuando le preguntaron por otra persona, cuyo nombre y fisonomía dijo no recordar.
Esa persona era Guillermo Ascona, un vendedor ambulante de condición humilde que apenas había terminado la primaria y había trabajado como remisero y albañil antes de figurar como importador ante la Sedronar de 1.900 kilos de efedrina en tres embarques diferentes. La justicia determinó que Ascona era un testaferro de la banda, a quien Nechevenko también le certificaba la firma.
El miércoles próximo, cuando vaya a declarar ante el fiscal Gerardo Pollicita, Nechevenko será consultada por la relación con Adorni, a quien le certificó la compra de propiedades. Con su gestión, Adorni compró la casa en el country Indio Cua en noviembre de 2024 y un departamento en Caballito, justo un año después, que figura en la escritura con un valor muy inferior al de mercado. Se estima que ese departamento cuesta alrededor de 500 mil dólares, y no los 230 mil que se habrían pagado.
Para comprar el departamento, Adorni utilizó dos préstamos no bancarios de dos señoras de 64 y 72 años que, según consta en los documentos de la propiedad, le habrían prestado 100.000 dólares cada una, aunque cuando periodistas del diario La Nación trataron de ubicarlas una de ellas dijo no conocer al jefe de Gabinete y la otra no estaba y quien atendió tampoco lo conocía.
Además, según publicó Perfil, Claudia Sbabo, una de las dos jubiladas que figuran en el Registro de la Propiedad Inmueble como acreedoras del jefe de Gabinete, tramitó un “subsidio” de la Ciudad de Buenos Aires. Se trata del Pase Cultural, un programa a través que otorga dinero a los adultos mayores con ingresos bajos para que puedan acceder a bienes y servicios culturales. Cobra $60 mil mensuales como ayuda estatal, una situación que no se condice con el “préstamo” de 100 mil dólares a Adorni.
Por otra parte, el sitio Letra P publicó que la escribana Nechevenko fue a ver al ahora jefe de Gabinete siete veces directamente a la Casa Rosada.