Crisis yerbatera: “El productor hoy está a punto de quebrar, antes de que salir a producir”

Lo dijo Jorge Lizznienz, productor agrario de Misiones, quien subrayó que a partir del desguace del INYM, por medio del DNU 70/23 y del Decreto 812/25, ya no cuentan con valores de referencia ni con precio sostén. “Ya son dos años, la tercera zafra que vamos enfrentar y cada vez está más caótico, más problemático, y más largo los pagos”, subrayó.

Miércoles, 25 de marzo de 2026 - 15:16 hs.
Crisis yerbatera: “El productor hoy está a punto de quebrar, antes de que salir a producir”

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Para el histórico productor yerbatero y tealero de Misiones, Jorge Lizzniez, la situación de los colonos que se dedican a la yerba mate, es cada vez peor y en 2026, no anticipa ninguna mejoría, en el contexto de la desregulación del mercado impuesta por el gobierno de Javier Milei, a partir del DNU 70/23 y del Decreto 812/25.

“Estamos padeciendo la crisis más grande de la yerba, El yerbatero está pasando momentos más que difícil. Porque las medidas que se vino tomando a nivel Nación nos complicó bastante, dentro de la producción primaria. Nos afectó de lleno”, enfatizó Lizzniez, en diálogo con LT4 y Agencia Hoy.

Haciendo foco en la pérdida de facultades del Instituto Nacional de la Yerba Mate, el productor recalcó que “ya son dos años, la tercera zafra que vamos enfrentar y cada vez está más caótico, más problemático, más largo los pagos”, contó Lizzniez sobre las dificultades de los productores para cobrar al contado, y los pagos con cheques a 90 – 120 días o más. 

“El productor yerbatero hoy está a punto de quebrar antes de que dejar a producir”, sentenció.


Repreguntado sobre el momento en que comenzó la debacle del sector, Lizzniez recordó que con el INYM en pleno funcionamiento  –antes del DNU 70/23 que le quitó facultades de fijar precios mínimos–, los productores contaban con una grilla de costos que era pública y funcionaba como un piso para el precio que fijaba el instituto. “Veníamos siempre con el INYM que sacaba un precio de costo. Y dentro eso se manejaba. Al sacarle la facultad al instituto con el DNU y con el decreto 812, el INYM ya no fija más ni siquiera un precio de costo para nosotros tener una idea de lo que es producir un kilo de yerba”, describió.

De acuerdo con el productor, los sectores industriales presionan a los pequeños productores para que entreguen la hoja verde a un precio muy por debajo de lo mínimo para asegurar la continuidad y rentabilidad. “Fue desde ahí (la desregulación del mercado yerbatero) que se liberó todo el mercado, y apretaron para abajo”, dijo. 

“Se liberó la importación y en un momento se traía yerba de Brasil o de Paraguay para tirar el precio abajo a nosotros. Hoy nos está trayendo porque los precios internacionales son más altos que acá, así que están consiguiendo yerbabaratas acá y nos apretaron a nosotros”, resumió Lizzniez.  

En esta línea, el productor puso de relieve que entre 2 o 3 grandes molinos manejan el mercado, es decir, inciden en el precio que se paga, en general a los productores, y estos últimos carecen de quien los represente, con el INYM ya virtualmente desguazado. “Para mí el INYM es la mejor herramienta, solo que hay directores que fracasaron como directores, que esa es otra discusión”, se lamentó.


Por otra parte, Lizzniez apuntó también a los secaderos, por no fijar un precio razonable y presionar a los productores a aceptar un precio por debajo de lo mínimo indispensable. “Es más fácil tirar para abajo y apretar el productor”, se quejó el yerbatero, quien también cuestionó al ministro del Agro Facundo López Sartori, por “no estar a la altura” de las circunstancias y no estar “a la par del productor”.

En cuanto al futuro inmediato, Lizzniez se mostró más bien pesimista y contó que muchos colonos, él incluido, se están reconvirtiendo a otras actividades distintas de la yerbatera y tealera. “Muchos ya fundimos. Como venía varios años con un valor bajo en el té, lo eliminé. Estoy haciendo productos anuales y estoy buscando otras alternativas. Otros (dejaron la yerba y están haciendo ganadería”, sostuvo. 

“El productor quizá se va a reinventar, pero el problema es que lo que mueve más la cadena monetaria, una vez que empieza a fracasar, se está dando cuenta el albañil, el quiosquero, el comerciante, el agenciero, el repuestero… se viene atrás porque la cadena que más movemos somos los productores. Si el productor no tiene una entrada digna, afecta a todos”, sintetizó Lizzniez, vinculando la caída de la rentabilidad del sector yerbatero con la caída en la recaudación de los municipios, por el desplome de otras actividades que se motorizaban, a partir de la yerba mate.

“Las asociaciones están peleando solas. Falta el acompañamiento de varios políticos”, resumió Lizzniez, quien sostuvo que los productores están bastante abandonados, pese a ser un sector importante, en términos económicos y sociales. “Somos minifundistas. Estoy acá en la chacra limpiando lo que puedo. En una oportunidad tenía hasta dos operarios que ya hace dos años no tengo. Y esos operarios están en Brasil. Una tristeza me da porque no los puedo mantener”, remató el productor, sobre la caída de la rentabilidad y su impacto negativo en el trabajo rural –los cosecheros de la yerba se están yendo masivamente a Brasil a trabajar en otras cosechas estacionales.