Se trata del nivel más bajo desde
2016, cuando el INDEC retomó la medición de la pobreza tras el apagón
estadístico. Con el 31,6% registrado en el primer semestre de 2025, el
indicador quebró un piso que no había podido perforarse en los últimos nueve años.
El informe oficial llega en medio
de la inestabilidad cambiaria y en la previa de las elecciones de octubre, lo
que le otorga un peso político adicional. Según el relevamiento, 9,5 millones
de personas están bajo la línea de pobreza en los 31 aglomerados urbanos, de
las cuales 2 millones no logran cubrir ni la canasta alimentaria básica.
Los ingresos familiares crecieron
26,3% en promedio, mientras la canasta básica alimentaria aumentó 13,2% y la
total 12,3%. Esa diferencia explica que, aun con tensiones económicas, la
proporción de pobres se redujera de manera significativa.
La brecha de pobreza se mantuvo
en 37%. En promedio, los hogares pobres tuvieron ingresos de $671.492 frente a
una canasta que costó $1.065.691.
El 45,4% de los menores de 14
años vive en hogares pobres. Entre jóvenes de 15 a 29 años la tasa fue 37%, en
adultos de 30 a 64 años 27,7% y en mayores de 65 años 10,8%.
Por regiones, el Noreste registró
el mayor índice con 39%, seguido por Cuyo con 33,8%. Las menores tasas se
observaron en la Patagonia (27%) y en la región Pampeana (30,5%). En el Gran
Buenos Aires la pobreza se ubicó en 31,5% y la indigencia en 7,8%, con
particular impacto en los partidos del conurbano.
La foto social del semestre contrasta con la fragilidad
económica y la tensión política de la coyuntura, pero marca un descenso inédito
en los indicadores de pobreza e indigencia.
Fuente: BAE