Flybondi atraviesa uno de los momentos más críticos de su
historia. La aerolínea low cost lleva más de una semana con severos problemas
operativos y canceló todos los vuelos programados para el fin de semana largo,
mientras crecen las dudas sobre su continuidad.
La situación genera preocupación en el sector aerocomercial debido a los inconvenientes que la empresa mantiene con el mantenimiento de su flota, contratos con empresas arrendadoras de aviones (lessors) y proveedores de combustible, entre ellos YPF. Las cancelaciones masivas no registraban antecedentes desde la pandemia de Covid-19.
Las pantallas de los aeropuertos y el sitio oficial de Aeropuertos Argentina muestran en rojo prácticamente todos los servicios de Flybondi.
Entre el 2 y el 10 de julio, la plataforma especializada
failbondi.fail contabilizó más de 125 vuelos cancelados, mientras que
Aerolíneas Argentinas y JetSmart sumaron menos de 25 cancelaciones entre ambas
durante el mismo período.
Solo entre el jueves feriado y el viernes no laborable, la
compañía suspendió 28 vuelos.
En medio de la crisis, la empresa envió un comunicado interno a pilotos y tripulantes en el que informó que profundizará su plan de reorganización.
La medida incluye la suspensión de todos los tripulantes de
vuelo y de cabina desde el 7 de julio hasta el 30 de septiembre, aunque aclaró
que podrán ser convocados temporalmente para cubrir las operaciones que logren
programarse.
Según la empresa, la decisión busca "garantizar la
sostenibilidad y perdurabilidad" de la compañía.
La situación contrasta con los anuncios realizados a fines de 2025, cuando Flybondi presentó un plan para incorporar 35 nuevos aviones mediante una inversión de 1.700 millones de dólares, tras el ingreso como accionista del empresario Leonardo Scatturice.
Sin embargo, la realidad operativa cambió drásticamente. En
enero la empresa llegó a operar con cerca de 20 aeronaves diarias. Hace dos
meses esa cifra cayó a tres y actualmente solo mantiene un solo avión en
servicio.
Según datos de failbondi.fail, en lo que va de 2026 la
compañía canceló 2.081 de los 10.204 vuelos programados, lo que representa más
del 20% de su operación.
Además, apenas el 26,6% de sus vuelos despegaron en horario,
con una demora promedio de 131 minutos.
Reclamos judiciales y seguimiento oficial
La crisis también llegó a la Justicia. Flybondi enfrenta una
denuncia penal y un pedido de quiebra presentado por el Hotel Presidente por
servicios impagos vinculados al alojamiento de pasajeros afectados por
reprogramaciones. También mantiene conflictos con la empresa Tienda León.
A su vez, varias provincias aplicaron multas que superan los
100 millones de pesos por incumplimientos con los usuarios.
Aunque la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC)
inició un sumario administrativo a comienzos de año, finalmente no aplicó
sanciones. No obstante, la Secretaría de Transporte continúa monitoreando la
venta de pasajes para vuelos que luego son cancelados.
Mientras tanto, Aerolíneas Argentinas consolida su liderazgo
en el mercado de cabotaje y JetSmart se posiciona como la principal aerolínea
low cost del país, ocupando parte del espacio que deja la caída operativa de
Flybondi.