La referente barrial Miriam Morales alertó sobre la crítica
situación que atraviesan los comedores en la ciudad de Posadas.
La integrante de la Red de Cocineras comunitarias tuvo que
cerrar en febrero último el merendero a su cargo “Manantial de Vida”, situado en la Chacra 252, ante la
falta de recursos para sostener la actividad.
Más de 100 familias asistían al lugar en busca no sólo de un
plato de comida o una copa de leche, sino también de contención y asistencia en
general.
En diálogo con LT4 y AgenciaHoy, Morales lamentó
profundamente el deber cerrar el espacio que ayudó más de siete años a las
personas del barrio, “yo vi crecer a los chicos, algunos hoy son padres otros
están en la facultad”.
“Es una situación que me golpea a mi y a todas las cocineras
comunitarias de la ciudad”, manifestó la entrevistada y agregó que el contexto
económico viene complicando el funcionamiento del lugar desde hace varios años,
“en 2024 tratamos de sostenerlo y en el 2025 hicimos malabares”.
Según el relato de la mujer desde noviembre del año pasado la
escasez de fondos comenzó a golpear la asistencia alimentaria y en febrero de
este 2026, tras una dura charlas con su esposo decidieron bajar las persianas
del comedor, ya que no pudieron contar con el dinero necesario para comprar el
gas.
Morales aseguró que estos “malabares” para poder darle un
plato de comida a los vecinos se repite en la mayoría de los merenderos o
comedores de la capital misionera. Muchas veces no sólo se trata de contener al
otro, sino también a quienes llevan adelante esta actividad debido a las
contantes trabas, sobre todo, el tema de recurso básicos, como los alimentos,
el gas y artículos de limpieza.
La integrante de la Red de Cocineras contó que si bien hace
siete años venía recibiendo ayuda de la Provincia, el comedor prestaba su
servicio desde mucho tiempo antes, incluso contó que varias oportunidades las compras
eran realizas con el dinero percibido por el programa Volver al trabajo (ex Potenciar
Trabajo), ya que ella y su esposo son emprendedores.
Pero estos montos se congelaron en la actual administración libertaria
por lo que la posibilidad de colaborar con sus vecinos se achicó un montón. “No
tienen idea de las cosas que nosotros pasamos. No es sólo poner una carne, hay un
costo detrás”, señaló Morales y haciendo referencia sólo a los monetario sino
también a lo familiar por le desgaste que produce el con contar con lo
necesario para asistir a otros en contexto más vulnerables.