La crisis obliga a revisar prioridades todos los días. En Misiones, esa revisión parece haberse convertido en método. Lejos de la propaganda y los anuncios grandilocuentes, se consolida una lógica más terrenal: resolver lo urgente, sostener lo esencial y cuidar cada peso como si fuera el último. No hay margen para obras monumentales ni para promesas épicas. Lo que hay —y se nota— es una agenda intensa, minuciosa y persistente, encabezada por el gobernador Hugo Passalacqua y, en la capital, por el intendente Leonardo Stelatto. Dos gestiones que funcionan como relojería: ajustadas, coordinadas y siempre buscando “la vuelta” para amortiguar la crisis con recursos limitados.
En la última semana del año y en los primeros días del nuevo, esa forma de gobernar se expresó en acciones que, tomadas por separado, parecen pequeñas. Juntas, sin embargo, construyen un entramado de contención.
En Oberá, por ejemplo, Passalacqua inauguró un Salón de Usos Múltiples en Villa Blanquita, surgido del primer Presupuesto Participativo del municipio. La obra deja un mensaje claro: no se trata solo de ladrillos, sino de método. Provincia, municipio y vecinos actuando como socios. Cuando el dinero escasea, el valor político está en ordenar la energía social, en poner el recurso donde la comunidad lo decidió y en dejar infraestructura que fortalezca lo barrial, lo cultural y lo comunitario. “Las palabras se evaporan, los hechos quedan”, dijo el gobernador. Una frase simple, casi antigua, pero muy vigente.
También en Oberá, el mandatario recorrió el barrio Punta Alta, donde se entregaron 48 viviendas dentro de un paquete de 130 que hoy se sostiene exclusivamente con recursos provinciales, tras el retiro de partidas nacionales. La escena es elocuente: la Nación se va, la provincia se queda. Entregar una casa es entregar futuro, pero también implica administrar una decisión compleja: sostener inversión social cara, lenta y sensible, con la billetera flaca. No hay magia. Hay gestión, priorización y paciencia. De las familias y del Estado.
En Posadas, la agenda sanitaria marcó otro eje. Se entregaron ambulancias 0 km totalmente equipadas, ecógrafos de alta definición y equipamiento de laboratorio para fortalecer diagnóstico, capacidad operativa y vigilancia epidemiológica. A eso se sumaron computadoras para avanzar con la historia clínica digital, que no es un detalle técnico: es eficiencia, integración y mejor atención. En el sistema público, modernizar también es cuidar.
La provincia, además, dio pasos concretos en innovación sanitaria: tecnología automatizada en anatomía patológica y una terapia avanzada para Parkinson incorporada al sistema público. En tiempos de recorte nacional, sostener salud es cuidar al misionero, sin eufemismos.
En paralelo, Passalacqua anunció un alivio fiscal directo al bolsillo: un régimen especial para regularizar deudas del Impuesto Provincial al Automotor, con quitas de intereses y multas que pueden llegar al 100% y opciones de financiación. No es solo recaudar; es evitar que el ahogo termine en mora crónica o informalidad. Otra forma de leer la crisis.
Ya con el año iniciado, el gobernador prorrogó la Tarifa Eléctrica Social Provincial hasta abril de 2026, con un esquema bonificado para consumos de hasta 450 kWh. Medida simple, poco ruidosa a nivel nacional, pero decisiva para miles de hogares. Lo mismo ocurre con la continuidad de los programas “Ahora”: no arreglan la macro, pero sostienen la micro. Y la micro, en épocas de ajuste brutal, es la vida real.
Posadas aporta una pieza clave a esta lógica de gestión cercana. La ciudad cerró 2025 con más de 350 mil visitantes y más de 670 mil pernoctaciones. El 60% llegó por turismo vacacional; el 40% por reuniones, negocios y eventos corporativos. La capital no se achica: se organiza para crecer. Y hay un dato que Misiones entiende bien: muchos de esos visitantes fueron brasileños y seguirán viniendo. Porque se los cuida. Porque Posadas les gusta. Porque la gestión de destino importa.
El inicio de 2026 dejó otras postales claras. Más de 11 mil personas pasaron por El Brete y Costa Sur el primer día del año, con operativos de seguridad, guardavidas y controles. La ciudad funciona, incluso con alta demanda. A eso se suma “Enero en Posadas – Verano que Vibra”, una alianza público-privada para sostener consumo, ocupación y movimiento. Turismo de cercanía, cultura, gastronomía y río. Cuando la macro aprieta, el municipio empuja. También desde la prevención: el relevamiento LIRAa y las acciones contra el dengue muestran otra cara de la misma lógica. Lo cotidiano también es salud pública.
El año arranca difícil, pero no necesariamente condenado. Hay margen cuando hay gobiernos activos, dispuestos a pelear la crisis con decisiones concretas y resultados medibles.
Esa idea encuentra un espejo en otro hecho institucional de cierre de año: el rechazo, por parte de la Sala Acusadora de la Legislatura, al intento de impulsar un juicio político contra la presidenta del Superior Tribunal de Justicia, Rosanna Pía Venchiarutti Sartori, a partir del reclamo del ex director de Rentas Miguel Ángel “Pimpy” Thomas por una jubilación de privilegio.
El mensaje fue claro: no todo reclamo personal puede convertirse en ofensiva institucional. Thomas buscó reactivar un régimen especial que él mismo promovió cuando estaba al frente de Rentas y que luego fue eliminado por considerarse gravoso para el Estado. Al no prosperar por vía administrativa ni judicial, ensayó una denuncia por “retardo de justicia” apuntando directamente a la titular del STJ.
La Legislatura cerró la puerta con argumentos. Se analizó el expediente, se descartaron fundamentos jurídicos y se evitó activar una herramienta extrema sin sustento. No fue política. Fue institucionalidad.
En tiempos donde muchos hablan de “cuidar la plata de la gente”, este episodio mostró un cuidado concreto: no habilitar atajos para manotear privilegios con dinero de los contribuyentes. Menos aún cuando el reclamo proviene de un ex funcionario expulsado del espacio político que gobernó Misiones durante años y con un trasfondo que excede lo estrictamente jurídico.
Quizás esa sea la mejor síntesis para arrancar 2026. Cuando falta plata, la política se prueba en dos lugares: en la calle, resolviendo lo urgente con gestión diaria; y en las instituciones, frenando privilegios y presiones sin sustento. En ambos frentes, Misiones eligió el mismo camino: cuidar lo esencial, ordenar el Estado y poner el cuerpo donde falta el dinero.