Con el inicio del ciclo lectivo
vuelve a instalarse una práctica que en los últimos años ganó protagonismo
entre estudiantes del último año del secundario: el llamado “Último Primer Día”
(UPD). Lo que comenzó como una forma simbólica de marcar el comienzo del último
tramo escolar, hoy genera debate por las situaciones de descontrol y el consumo
excesivo de alcohol que, en algunos casos, derivan en complicaciones de salud.
El UPD suele implicar reuniones
nocturnas, disfraces, cotillón, espuma, ingesta de alcohol y la decisión de
llegar a la escuela sin haber dormido. Sin embargo, más allá de la intención
festiva, preocupa el estado en el que muchos adolescentes asisten a clases y
los riesgos asociados a la ingesta de alcohol y otras conductas imprudentes.
Frente a este escenario, el
Ministerio de Salud Pública, a través del Programa de Adolescencia, emitió una
serie de recomendaciones destinadas a madres, padres y comunidades educativas,
con el objetivo de prevenir situaciones que puedan afectar la integridad física
y emocional de los jóvenes.
Desde la cartera sanitaria se
subraya la importancia de generar redes entre familias, promoviendo acuerdos
claros y compartidos sobre los límites y el cuidado, dialogar de manera abierta
y honesta con los adolescentes sobre los riegos del consumo de alcohol y la
presión grupal, buscar información confiable y asesoramiento profesional con
herramientas sólidas al momento de acompañar, no naturalizar el descontrol como
parte inevitable del festejo y sostener límites firmes cuando está en juego la
salud, designar adultos responsables que supervisen las actividades previstas,
fortalecer referentes positivos dentro del grupo, promoviendo liderazgos que
favorezcan decisiones cuidadas, planificar celebraciones seguras, donde la
diversión no implique exposición a riesgos evitables.
“El UPD puede ser un momento
significativo para los jóvenes, pero no debe transformarse en una situación que
comprometa su bienestar. Celebrar no es sinónimo de poner el cuerpo en
peligro”, remarcaron desde el Programa de Adolescencia.
Asimismo, ante cualquier
emergencia o situación que requiera atención inmediata, se recuerda que cuentan
con servicio de guardia permanente como el Hospital Escuela de Agudos “Dr.
Ramón Madariaga” y el Hospital Dr. René Favaloro, ambos de Posadas.