“El gasoil se fue, la yerba quedó atrás”, resumió el diputado provincial Cristian Castro (Partido Agrario y Social) quien subrayó que creció exponencialmente el costo del gasoil, en comparación con el precio que se paga a los productores yerbateros por el kilo de hoja verde.
De acuerdo con los datos analizados por Castro, en diciembre de 2023, “la relación entre gasoil y yerba era 2 a 1. Hoy supera 10 a 1. La yerba pasó de $270 a $220. El gasoil de $550 a $2.300”, alertó.
Con respecto al significado de este proceso, el contador y diputado provincial explicó que implican que:
*Producir cuesta mucho más,
*El ingreso por kilo rinde menos,
*La rentabilidad se achica fuerte,
En este sentido, Castro puso de relieve un dato clave: “Antes necesitabas poco más de 2 kilos de yerba para pagar 1 litro de gasoil. Hoy necesitás más de 10 kilos”, afirmó.
Para Castro, los números del precio del gasoil y de la hoja verde, muestran que existe “un desfasaje claro entre costos y precio de la producción”. Y esto se traduce en un impacto directo en la producción yerbatera, que tendrá menos margen, sufrirá de más presión financiera y tendrá menos capacidad de inversión.
“Sin corrección, el productor queda cada vez más comprometido”, enfatizó el legislador.
Cabe subrayar que la reinversión en los yerbales es clave para la producción: al tratarse de un cultivo que da frutos en 5 años, de no mantenerse los campos –desmalezamiento, fertilización, etc.–, cae la productividad y se resiente aún más, la rentabilidad de la actividad.
El gasoil es un insumo básico en la producción porque, entre otras cosas, se utiliza para el transporte de la cosecha a los centros de acopio y secanza. Además, el combustible juega un importante papel en el proceso de secado de la hoja verde.