Un empleado de Energía de Misiones habría sido despedido tras comprobarse que presentó certificados médicos falsos para justificar reiteradas inasistencias laborales. Según trascendió de fuentes vinculadas al personal, no se trató de un hecho aislado ni de un error puntual, sino de una conducta sostenida en el tiempo que terminó por quebrar el vínculo de confianza con la empresa.
De acuerdo con la información recabada, el trabajador habría utilizado documentación apócrifa en más de una oportunidad, abusando de un mecanismo previsto exclusivamente para situaciones reales de salud. La reiteración de la maniobra y la falta de explicaciones convincentes habrían sido determinantes para que la empresa resolviera aplicar la máxima sanción disciplinaria: la desvinculación definitiva.
No sería un caso aislado
El episodio se inscribe en un contexto más amplio de controles internos y decisiones firmes frente a irregularidades. En los últimos meses, se habrían registrado otras salidas de personal que generaron malestar puertas adentro, pero que no habrían sido pasadas por alto por la conducción.
Entre los antecedentes recientes, se recuerda el despido de un trabajador del área de medición que habría cargado datos de consumo en medidores que nunca visitó. La maniobra fue detectada mediante controles internos y derivó también en su inmediata desvinculación.
Según versiones que circulan entre los empleados, una política de “tolerancia cero” frente a estas prácticas estaría consolidándose como norma y no como excepción. Las irregularidades comprobadas —especialmente cuando se reiteran— terminan en despidos, sin margen para conductas que buscan eludir responsabilidades laborales.
Un marco legal cada vez más estricto
En Argentina, la utilización de certificados médicos falsos constituye una falta grave que puede derivar en el despido con justa causa, sin derecho a indemnización, por pérdida de confianza. Además, este tipo de conductas puede tener derivaciones penales, tanto para quien presenta la documentación como para quien la emite, dependiendo del caso y la gravedad, bajo figuras como defraudación o falsificación de instrumento público o privado.
En ese sentido, hace aproximadamente cuatro meses, el psiquiatra misionero Manuel G. fue imputado por estafa tras detectarse que emitía certificados médicos falsos desde su consultorio en Posadas. La causa tomó estado público luego de una cámara oculta que lo mostró en plena maniobra. A partir de esa investigación, varios trabajadores de una empresa privada también habrían perdido sus empleos al comprobarse el uso de esa documentación apócrifa.
Señal puertas adentro
Más allá de los casos puntuales, los despidos recientes parecen enviar un mensaje claro hacia el interior de las organizaciones: los controles se endurecen y las prácticas irregulares ya no encuentran margen de tolerancia. En un contexto económico complejo, la exigencia de responsabilidad y cumplimiento de las normas aparece como una condición innegociable.