Con un gran número de personas presentes, se conmemoró este
miércoles en la plaza 9 de Julio de Posadas, el Día Mundial para la Prevención
del Suicidio. La actividad se replicó en otras localidades como Puerto Iguazú
en conjunto con Brasil, en Eldorado, Puerto Esperanza, así lo indicó Nicolás Aranda,
director de Salud Mental de la provincia.
En diálogo con LT4 y Agencia Hoy, el funcionario detalló que
el área asistió alrededor de 600 casos de intentos en Misiones. La
mayoría de los casos se da en la población joven, más precisamente, el grupo
etario de 15 a 30 años. Mientras que los hombres suelen ser más propensos a
llevar a cabo estas conductas reactivas principalmente al sufrimiento,
manifestó el director.
Ante estos datos, el titular del área, resaltó la
importancia de realizar las actividades de concientización ya que es un tema
durante “mucho tiempo generó silencio porque se veía como algo de lo cual no se
quería hablar y se intentaba ocultar en las familias”.
En esa línea, explicó que cuando se habla de suicidio se hace
referencia a “una conducta, que puede llegar a suceder independiente a si hay
un diagnóstico, es decir, es conducta de reacción ante el dolor, el sufrimiento
psíquico. Muchas veces se dijo que, si se habla, uno incita, pero en la medida
que se pueda plantear- el tema- vamos a poder dar abordaje a esta problemática”.
Respecto al rol de la familia de quienes padecen esta
situación, Aranda manifestó que son claves en la contención y en la detección del
problema, pero no sólo el núcleo primario sino también la comunidad que interactúa
con la persona.
Al ser consultado sobre si hay avisos previos al consumarse
el suicidio, el director señaló “podemos estar atentos a los cambios de
conductas, cuando están muy triste, cuando plantea en forma de broma el hecho,
cuando se aíslan, hay una mayor irritabilidad, crece el consumo de alcohol, el consumo
de otras sustancias”.
Por eso, se dice que “la comunidad, la familia, tiene que
tener una corresponsabilidad en esto. Salud Pública debe dar el acceso al
abordaje a través de la atención de profesionales y el seguimiento, pero eso no
alcanza sino hay acompañamiento de la familia porque hay esquemas que modificar
o mejorar”.
Otros de los factores que suelen influenciar bastante en los
últimos años, este tipo de conductas, son las redes sociales, donde muchas
veces se busca una aprobación inmediata y cuando esta no existe llega la sensación
de frustración.
Pero, en Argentina, hay un ítem que también es permanente la
situación económica y social. En actual contexto de crisis no ayuda mucho, por
eso es importante poner en agenda el tema. Semanas atrás, el Observatorio de la
Deuda Social Argentina de la Universidad Católica, difundió un relevamiento
donde tres de cada diez argentinos sufren síntomas de ansiedad o depresión, es
decir, “son indicadores altamente reactivos al contexto social y no son
favorables” porque demuestra un aumento significativo en el malestar
psicológico de la población y esto puede llevar a conductas de poner fin a la
vida.
Anualmente cada 10 de septiembre busca prevenir, identificar
e intervenir de forma temprana, la conducta suicida. Este año bajo el lema de
“El silencio no protege, los vínculos sí”, instituciones públicas y privadas de
la Provincia se unieron para impulsar la escucha activa como herramienta de
prevención, marcando la importancia de fortalecer los lazos sociales para la
construcción de redes de apoyo.